Cuentos para dormir… o no

Número 1

Estaba sentado en la barra de un pub, intentando encontrar el silencio interior en medio del murmullo que producen los jóvenes con ganas de fiesta un viernes por la tarde. Sí, sé que es una mala hora para ir a leer a un pub en Madrid, pero es que tenía muchas ganas de acabar el libro que estaba leyendo y además tenía un gran antojo de patatas bravas y cerveza 0´0. Algunas personas piensan que tomar 0´0 no es cerveza, es de las pocas bebidas que tomo, soy más de infusión o agua. Mi mente no para de viajar, si me tomo algún tipo de estimulante no sé hasta dónde podría llegar mi mente…

De hecho os quería contar algo que me ayer me pasó.

Como ya os he dicho, me encontraba leyendo en la barra de un ruidoso pub, concentrado en una lectura que me tenía atrapado. Mi mente estaba aislando el ruido y queriéndose concentrar en la lectura, el ruido me distraía. Por algunos de esos grupos de trabajo energético con los que colaboro, sé que en los pubs de este tipo se suelen reunir algunas almas que no han conseguido continuar su transito hacía la luz por diferentes motivos. Aquí, en este tipo de locales, encuentran gente con una frecuencia un poco baja y sin querer hacer mal, pues esos desencarnados no lo saben, se pegan a estos débiles encarnados, robándoles su energía. Entre la lectura y el ruido, sentía que tenía que invitar a estos desencarnados que se encontraban en el local en ese momento a que fuesen al lugar donde han de esperar la señal de para que pasen a la luz. Esa ya es la tarea de los grupos de trabajo con los que colaboro. Por cierto, es un trabajo muy hermoso lleno de amor.

Pues ahí me encontraba, recitando la frase cual mantra, para hacer que estos desencarnados dejen el local y se dirijan al lugar que les corresponde cuando, de pronto, me veo como proyectado en el aire, por encima de las cabezas, luchando energéticamente con un ser que me estaba desafiando. No llegaba a ser un oscuro, no tenía mucho poder.

Mi ser superior, mi alma, un yo invisible para el resto estaba ahí encima de todas esas cabezas de jóvenes que disfrutaban de la tarde noche completamente ajenos a la lecha que estábamos teniendo.

Mi cuerpo físico se encontraba en la barra, junto a un plato de patatas bravas y medio vaso de cerveza sin alcohol.

No puedes estar aquí, están robando la energía de esta gente.

El ser se reía mientras en el plano físico comenzaba una discusión un poco violenta entre dos personas.

Mi tono varió. Te ordeno que te vayas de aquí. Pido la ayuda de los Ángeles rescatadores de San Miguel. Vienen y el ser se asusta. Siento su mirada desafiante pero reconoce nuestro poder, tengo una gran ayuda.

El ser abandona el local y yo sigo con mi lectura y degustación de bravas y cerveza 0´0. La paz vuelva reinar en el pub.

Acabo mi tapeo y me voy a casa a continuar con mi lectura en paz, por cierto, un maravilloso libro.

Nº2

Estoy en un congreso magnífico, en dos días he de escuchar doce conferencias a cada cual mejor. El problema de ello es que no te da tiempo de asimilar tanto conocimiento.

Los ponentes son muy interesantes, hay de todo tipo y para todos los gustos. Políticos, músicos, emprendedores, expertos en tecnología, en inteligencia artificial… un político da su punto de vista, un tanto coaccionarte y poco objetivo, sobre la situación geopolítica global. ¿estará hablando en nombre de ese grupo de poder en la sombra que nos quiere moldear que nos manipulan y nos bajan la frecuencia a base de inculcar miedos en lugar de enseñarnos las oportunidades para mostrar la luz que somos?

Sigue el congreso y otra ponente nos cuenta en que ya hay países en los que la gente paga con un chip insertado debajo de la piel ¿es otro de los planes d ellos oscuros que gobiernan en la sombra! Ya se está haciendo realidad.

Otro ponente nos hace plantearnos la inteligencia artificial como el secreto del futuro que ya está aquí. Las humanidades, la filosofía y la ética son las carreras del futuro de inteligencia artificial, en la era d ella robótica es cuando más tienen que mostrarse los valores humanos.

Estamos programando maquinas de transporte, coches eléctricos sin conductor que van a decidir, en caso de accidente inevitable, si mueren los que podrían ser atropellados o los que van dentro del coche… ¿Y si fueras tú con tu familia? Están programando chips de inteligencia artificial que van a tomar una decisión en un nanosegundo, gracias a la computación cuántica, que puede influir en que sigas vivo tú o los de fuera del coche.

El instinto de supervivencia del ser humano…

Estaba escuchando con un lado del cerebro mientras con el otro transcribía todo lo que podía retener.

De pronto me veo escribiendo en mi blog una frase “todos los desencarnados que están aquí dirigiros al lugar que os corresponde…” Paro de escribir y recapacito ¿quién me ha hecho escribir esto? Inmediatamente acabo la frase y mando a todos los desencarnados a ese lugar en donde esperan la señal para pasar a la luz.

Pido ayuda, me protejo y continúo escuchando y tomando nota lo más objetivamente posible, libre de todo juicio y con ganas de servir a la humanidad sin transmitir miedos. El libre albedrío es una de las cualidades del ser humano, es lo que hace que nos creamos libres para cumplir nuestro plan de vida con todos los errores y aciertos que podamos cometer.

Sonrío y continúo. Meditaré sobre todo ello.

Des Ilusiones

¿Quién no vive con expectativas?

A veces me siento que vivimos en una sociedad en la que hacemos las cosas por objetivos, hemos creado una sociedad empresa.

Tenemos que cubrir unos objetivos semanales, mensuales, anuales… Los propósitos de año nuevo tratan de eso, de ponerse objetivos.

Estamos en la sociedad del bienestar y no se concibe vivir sin un premio al final de cada esfuerzo. Nos ponemos una zanahoria delante de la cara para poder apagar el despertador cada mañana, salir a trabajar aguantando lo que haga falta para poder conseguir ese ansiado caramelo, premio, sueño…

Y cuanto mayor sea el sueño más grandes son las expectativas… Nos repetimos una y otra vez que hemos de aguantar al pesado de mi jefe, al inepto de mi compañero, al gracioso de turno con tal de poder alcanzar la cima de todas las posibilidades de disfrute.

Incluso acaparamos cosas materiales como si de cromos se tratase. Coleccionamos artículos que no usamos en años, libros que ya hemos leído… absorbemos la publicidad que nos rodea y nos inculca esas falsas creencias de necesidades, cosas que creemos necesitamos para alcanzar la felicidad.

Las conseguimos y ¿cumplen nuestras expectativas?

Me ha pasado recientemente, me desilusioné, si, así es, como lo lees… ahora no recuerdo porque fue, lo cual quiere decir que no fue tan importante, pero me hizo sentir y eso es lo que importa, Me hizo reflexionar sobro todo esto. Y llegué a una conclusión: Des Ilusiones a pesar de las desilusiones.

Según los budistas todo es una ilusión, las emociones, lo que observamos… Hay monjes que salen a la nieve en el Himalaya y la derriten con el calor de su cuerpo porque el frío o el calor, son ilusiones. Creamos en nuestra mente todo. Los pensamientos budistas tienen mucho de física cuántica, por cierto.

Una de las tragedias que hemos vivido este año fue el fallecimiento del pequeño Julen en un pueblo del Sur de España. Hasta allí fueron muchos especialistas a intentar sacar con vida al niño que cayó al pozo. Pasaron semanas, todos sabíamos que el desenlace iba a ser el peor pero se mantuvo la ilusión durante el tiempo que duro el rescate del cuerpo del niño. Esa misma ilusión nos mantuvo en vilo, todos esperábamos el milagro mientras el milagro se obraba día a día en cada desinteresada acción de los vecinos que hacían las comidas para todos los voluntarios llegados de todas partes de España o en la cesión de sus hogares a los desconocidos que pasaban por la zona a dar su tiempo por la causa. La espiral de solidaridad creó la ilusión y se hizo el milagro, el ser humano saca lo mejor de sí mismo cunado peor están las cosas.

Los medios de comunicación enfocaron la atención en la entrega y el servicio, mostraron lo bello de la vida, la solidaridad. Es entonces cuando te das cuenta del verdadero valor de las cosas y no hay nada material que llene tanto como las experiencias conscientes, esas que nos hacen parar y reflexionar.

Vivamos como si fuésemos a morir mañana no como si fuéramos inmortales. Así viviríamos sin acaparar, disfrutando de lo que se tiene, no matándonos por conseguir lo que no necesitamos.

Cuando dejas fluir, vives sin expectativas, deseando pero no aferrándote al resultado, es entonces cuando obra el milagro…justo cuando uno se quita la zanahoria que estaba frente a los ojos y se entrega a lo que está por venir con confianza, amor desinteresado y gratitud inmensa.