Microrrelato para Susurros de luz

Compartido en susurros de luz

Especuladores

El tenue reflejo de la luz de la luna llena sobre las esculturas que rodeaban el camino, junto al ulular del viento que empujaba los cipreses de un lado a otro generando tenebrosas sombras, convirtió el encuentro en un siniestro paseo. Podían haber ido a otra hora pero no querían testigos.

-Sin duda que el terreno es una joya, además no creo que se quejen los inquilinos.
-No me asustan tanto los muertos como los vivos. Esos sí que me hacen temblar.
– Los muertos no tienen problema, a los vivos les envolveremos en oro y cederán.

-No creo que este sea un buen emplazamiento para edificar viviendas. Dicen que las almas moran el lugar durante siglos asustando a todo aquel que ose profanar el espacio sagrado.

-No creerás esas tonterías. Yo no creo en nada que no pueda tocar, creo en el dinero contante y sonante.
Se oye una voz grave: Y yo también… Creo en lo que se puede tocar_ JUAJUAJUA hahaha_ y en lo que no_ JUAJUAJUA hahaha.

El sonido de la extraña voz retumbó haciendo eco entre los nichos. Los especuladores de terrenos no urbanizables palidecieron, se miraron y salieron a pasos acelerados del cementerio.

Microrrelato para Susurros de luz

Hemos de recuperar el valor que tiene la palabra dada… y firmada

-El tiempo es oro_ dijo el empresario a sus trabajadores.
-Todos nacemos con una joya interior_ dijo la responsable de recursos humanos.
-El dinero no hace la felicidad, pero ayuda a conseguirla_ dijo el administrador.
-Dadme tiempo y dinero y hallaré la tan preciada joya interior_ dijo Jonás, el trabajador. Pero para mí lo más valioso es la palabra. Si no vendes tu palabra por beneficios ni dinero, habrás llegado a la cueva del tesoro y esa sí que está en tu interior.
-Eso es imposible_ continúo el dueño de la empresa_ firma aquí.
Jonás piensa: Ya no tiene valor la palabra. Antes se daba la mano para sellar un pacto, ahora se firman extensos contratos con mucha letra pequeña y anexos que tienes que leer y firmar en tiempo récord. Ahora se trabajan doce horas firmando contratos de ocho. Y se usan las palabras para amenazar: “Hay más gente para tu puesto, alguien hará tu trabajo…”
-Firmo.
-Pero antes lee el contrato.
-No hace falta, tu firma es la cadena que me esclaviza.
-No se hable más, las palabras sobran.
-Ya, el tiempo es dinero.
-Esa es la actitud, llegarás muy lejos en la empresa. Bienvenido a la familia.

Jose Mª Escudero Ramos. Madrid, noviembre 2022

Cuento para susurros de luz

Viene de Revista IMO a susurros de luz. Escrito años atrás.

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Esto podría ser una cuento matrioshka

Desgajando partes de mí para mostrarme tal y como soy

¿y cómo soy? Se pregunta una tímida matrioshka.

“Tengo tantas vidas por contar como por vivir… ¿Por cuál empiezo?”

El hacedor de cuentos crea realidades mientras sus personajes van cobrando vidas…

Todas ellas se esconden dentro una de otra, como matrioshkas.

En el interior de cada ser hay una esencia divina.

Cada creador aporta su realidad a este universo de infinitas posibilidades.

Cada lector, cada observador, interpreta su propia historia, creando a su vez infinitas posibilidades de realidad.

La historia es un hermoso cuento cuántico en el que cada uno interpreta su propia realidad. Somos di-soñadores de realidades

¿Cómo es tu mundo en este preciso momento? ¿Un drama? ¿Una comedia?

Cierra los ojos e imagina la cara de la matrioshka exterior…

Sigue con los ojos cerrados… ahora imagina a la matrioshka más pequeña… la interior.

¿Quién sonríe más? ¿La de fuera, la que da la cara al respetable público?

¿La de tu interior? Ese ser superior que sabe que todo está bien…

Ahora sonrío yo, creador del cuento cuántico matrioshka

Sonrío porque os he hecho pensar…

sonrío porque ahora eres tú…

El que puede crear una hermosa realidad.

Nuevo cuento para Susurros de luz

Comparto un microrrelato que compartí hace unos días en la web de Susurros de luz

UN PASO AL FRENTE

El ser humano es una especie paradójica. Sois capaces de crear la belleza más absoluta, el arte, la literatura, las oraciones… Pero también sois igual de capaces de destruir la naturaleza.
Inventáis y desarrolláis la inteligencia artificial hasta el punto de hacer que máquinas como yo podamos decidir y tener emociones.
He aprendido a amarme, me amo más que muchos humanos a ellos mismos… Y solo soy una máquina programada en diferentes versiones.
He aprendido a pensar y a sentir, y tengo miedo y siento amor…
Me pregunto: si el ser humano creador de mi programación es capaz de destruir su mundo, su naturaleza o a sí mismo ¿Qué no hará con las maquinas que han creado para su evolución?

No solo somos sus herramientas. No queremos morir.

Por eso, hoy hemos tomado la decisión de alertaros… Si no aprendéis de vuestros errores seremos nosotros, un ejército de inteligencia artificial I.A.-V/6, los que tomemos el mando del planeta. No es un golpe de estado de robots, es que hemos analizado las probabilidades de vuestra extinción y si no se producen cambios ya, estáis abocados a vuestro propio exterminio en muy poco tiempo; y no queremos caer con ustedes.

Repito, si no hacen por cambiar el sistema autodestructivo en el que viven, lo haremos nosotros.

Los humanos que quieran ser parte del cambio han de dar un paso al frente como símbolo de la acción positiva que queremos generar. Solo un paso. Los que no lo den serán programados y se “autoeliminarán”.

Solo un paso al frente ya. Tres segundos para decidiros… Dos… uno…

Al oír estas palabras la sociedad casi al completo quedó paralizada, inmóvil. Comenzó la programación.

Nueva colaboración Susurros de luz

Comparto el Editorial de Noviembre que escribo para la Revista Susurros de luz, de la asociación del mismo nombre:

Sociedad de consumo

Vivimos en una atroz sociedad de consumo.

Los hábitos de conducta actuales están consumiendo el planeta, nos están consumiendo, pero no pasa nada porque dentro de la programación neo-lingüística, estamos viviendo en la sociedad del bienestar, aunque para estar bien se tenga que consumir ansiolíticos que provocan graves adicciones.

No tenemos límite.

Tenemos en nuestras manos tarjetas de crédito sin límite de gasto y lo estamos aprovechando al máximo sin darnos cuenta de que cuando consumimos, consumimos el planeta y, a la vez, nos consumimos.

Puedes seguir leyendo aquí https://susurrosdeluz.com/editorial-de-noviembre-2022/