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Pancartas. Colaboración para Susurros de luz

 

Comparto la nueva colaboración que he escrito para la Revista Susurros de luz, editorial de Mayo:

Me veo metido en un bucle en el tiempo, mucho avance y progreso pero la humanidad sigue con sus mismas luchas, los mismos miedos e intolerancias.

Integramos muchas cosas pero no el respetar y normalizamos la confrontación.

En vez de enfrentarnos a los miedos que nos paralizan, nos quedamos parados ante las injusticias sociales. Nos ofrecen diferentes pancartas para encasillarnos y «no me saques de aquí que son mis ideas y la de mis ancestros…»

El otro día mantenía una conversación con una conocida, hablábamos de política. Yo no voto y si pudiese, haría apología de no ir a votar, no por no creer en la democracia sino por no creer en este sistema. La señora sabe que mis ideas son utópicamente de izquierdas, como era Jesús el de Nazaret. El ser humano es bueno por naturaleza, se vuelve malo por la tentadora corrupción del poder, cuando no tienes nada que perder, das tu vida por el prójimo, pero si tienes apego a las cosas materiales, a los cargos, a las palabras que exaltan nuestro ego… ay, que no me pongan cerca del árbol del conocimiento porque la tentación es grande y puedo pecar.

Sigue leyendo aquí: 

Editorial de mayo 2024 Pancartas

Editorial de abril en Susurros de luz

Comparto el Editorial que he escrito para el mes de abril en la Revista Susurros de luz

brazar toda esperanza

En mis talleres, tanto de historia como de escritura y meditación o fotografía y mindfulness, siempre recomiendo que cuando veamos una obra de arte en un museo, o leamos un libro, intentemos conocer la biografía de los autores, la historia que llevó a pintarse o a escribirse, el contexto histórico de la obra, la que representa y el periodo en el que se hizo. Toda la información que podamos recopilar aportará un valor añadido al momento presente en el que observamos la obra y nos ayudará a aprender de artes, literatura, historia y del pasado que tanto tiende a repetirse.

Por favor, sigue leyendo a través del siguiente enlace…

Editorial abril 2024

Pensamiento compartido en Susurros de luz

Lo único claro que queda tras una guerra es que la verdad nunca se debería defender. Sin embargo, en cuestión de ideologías todos tenemos nuestra propia realidad y la discrepancia de distintas realidades genera confrontación. Se defiende una verdad que no precisa de defensa. ¿Quién es dueño de la verdad? ¿Quién la posee? La verdad ES.

La flexibilidad y la acción, como el viajar y la comunicación, producen un gran efecto secundario: la apertura de mente.

El secreto es permitirse conocer otras realidades, otros contextos, otras formas de vida y de pensar, y vivir con respeto.

Respetar sin faltar. Dialogar para aprender más, no para ganar una conversación.

Se puede llamar empatía, se puede llamar compasión. Para mí es el resultado de la escucha activa y amorosa, es caminar parte de un camino compartiendo la tierra que está bajo nuestros pies.

No se trata de dar una oportunidad a la paz sino de no dar oportunidad a la guerra. Puedes decir que soy un soñador pero no soy el único… ¿verdad, amigo John?

De músico, poeta y loco… todos tenemos un poco. Yo continúo con el sueño de un loco escudero que se mantiene en pie para proteger a un loco hidalgo caballero. ¿Verdad? ¿Mentira? ¿O simplemente la interpretación de un libro que dejó de leerse para continuar siendo escrito?

¿Quién es el loco? ¿El que se mantiene fiel a su señor o el señor que percibe lo que otros no pueden ver? ¿No es un loco aquel que manda a sus caballeros en busca de un Santo Grial? ¿No es más loco aquel que no sabe de lo que habla su rey pero le lleva un vaso de agua?… y entre las manos del caballero, el Rey ve el Santo Grial que tanto ansiaba.

Fidelidad, valor añadido a nuestras vidas. Ser fiel a unos principios y valores con coherencia, no juzgando cuando el prójimo no los sigue, sino intentando ser ejemplo de ellos en nuestro día a día, a lo largo del intenso camino hacia la excelencia.

Descalcémonos y sintamos el cosquilleo de la tierra santa entre nuestros dedos de los pies. Toda tierra que pisamos es santa. La vida es sentir esa sensación de como se eriza nuestra piel, como vuelan las mariposas en nuestros estómagos cuando nos damos cuenta de cómo nuestros ojos pueden reflejar el amor que vemos en las miradas de las otras personas con las que nos cruzamos en las innumerables sendas que recorremos a lo largo y ancho de nuestras preciadas vidas.

Observemos y sintamos las energías que somos.

Somos polvo de estrellas, agua, tierra y el aire que sopla directo a la llama sagrada de nuestros corazones. Me siento en el borde del camino y comienzo a rezar, yo oro. La transmutación ha comenzado.

He dejado de creer, ahora sé con certeza dónde se sitúa la verdad: en nuestros corazones y eso no necesita defensa, solamente una oración de gratitud.

Gracias, hermosa vida, aunque a veces se sienta que… ¿quién soy yo para juzgar si es o no es un camino de locos… de soñadores?

Sentado al borde del camino sigo rezando: yo oro.

 

Fuente: Jose María Escudero para Susurros de luz

El libro del caballero solitario

Editorial Susurros de luz

Deseos

Comparto el editorial de Marzo que he escrito para Susurros de luz

¿Dónde ponemos el foco de atención este mes de marzo?

Primavera en el hemisferio norte. Escribo desde el barrio de Usera en el sur de Madrid.

Mientras escribo este texto, escucho el concierto para piano del ruso Rachmaninoff.

Miro a través de mi ventana para buscar inspiración.

Desde mi perspectiva, veo todo un pequeño mundo en mi calle. Un barrio en el que conviven chinos, gitanos, personas de varias partes de latinoamérica y, últimamente, alguna familia del otro lado de Europa.

Por las calles cercanas a mi casa podemos encontrar una mezquita, diferentes iglesias evangélicas y católicas, incluso alguna en chino. Si buscas «multicultural« en el diccionario debería salir la foto de Usera. Yo me pregunto si en mi pequeño barrio podemos convivir culturas tan diferentes, ¿por qué no se puede hacer lo mismo en el inmenso planeta que nos da cobijo?

Sigue leyendo en el link que sigue….

Editorial Marzo 2024- Deseos

Artículo compartido en Susurros de luz

Por eso repartimos alimentos, nos alimenta el alma.

Una mañana de voluntariado más, no es de las más frías pero se nota estar varias horas de pie esperando a repartir todo lo que llevamos a la puerta de la Casa de Baños en la glorieta de Embajadores. Siempre comentamos lo que se debe sentir dormir al raso toda la noche si por unas horas acabamos helados…

Una mañana más de voluntariado repartiendo calor humano, sintiendo el afecto y la gratitud de los que reciben nuestra ayuda. Hoy hemos dado kits de aseo y hemos pagado las duchas de unas 90 personas. También hemos repartido ropa donada por Mila y Graciela, zumos energéticos, galletas de chocolate, plátanos y yogures, cafés e infusiones donado todo por la Fundación Banco de Alimentos de Madrid. Gracias a ello y a las aportaciones que nos hacen amigos, cooperantes y voluntarios, podemos hacer nuestra labor. Una labor voluntaria a la que nadie nos obliga.

Cuando se nos pregunta por qué lo hacemos siempre respondemos que es una terapia, hasta las mejores psiquiatras como Marián Rojas Estapé la recomiendan para que encontremos nuestro Ikigai, maravillosa palabra japonesa que viene a decir “un sentido a nuestra vida”, o lo que es lo mismo: nuestro lugar en el mundo.

A mí me gusta servir, lo llevo en mi apellido, Escudero. Y me gusta hacer que las cosas bellas sucedan. Por eso, cuando estamos sirviendo Estela, Javier, Desam, Mila o yo, semana tras semana en el mismo lugar, se nos ve y eso nos hace ser estímulos positivos para muchas personas.

Nosotros no “atendemos” al que creemos necesitado sino a los que creemos que tenemos la vida fácil. Ofrecemos al prójimo la opción de encontrar el preciado Ikigai.

Una mañana de voluntariado como la de hoy hemos recibido la atención de una mujer que pasa todas las semanas y se conmueve a vernos. Hoy se acercó a Desam y nos donó cinco euros, con una lágrima corriendo mejilla abajo, porque le gusta lo que hacemos. Quizás tiene ganas de dar más pero su economía no se lo permite. 5 euros es mucho cuando se entrega con tanto amor.

Una mañana de voluntariado como la de hoy, en la que los astros se alinean para que sintamos muchas más emociones, pasa un joven pidiendo un café. Estela o Mila, da igual quien porque todos somos uno, sin preguntar dónde duerme, le sirve un café. El joven no quiere nada más. Se lo toma a un lado de la glorieta mientras observa el trabajo de las voluntarias. Se acerca de nuevo y nos dice que él tiene trabajo, que no necesita nuestra solidaridad y se va al supermercado que hay al otro lado de la calle y nos trae varias bolsas llenas de donuts. Se los da a Desam quien muy hábilmente le dice que se ponga a repartirlos él. Maravilloso ser que además nos hace de traductor con personas del norte de África. Nos cuenta que no entiende como compatriotas suyos acaban robando, que él vino hace años, estudió y trabaja mucho. Entre unas cosas y otras, mientras charla reparte los bollos y los compatriotas le dicen que mejor les de “chocolate” no bollos. Nuestro amigo nos dice que esa actitud le molesta porque “no todos los musulmanes venden hachis y por ellos tenemos mala imagen”.

Una mañana de voluntariado como la de hoy, da sentido a nuestra labor y a nuestras vidas. No hace falta escucharlo en conferencias de prestigiosas doctoras, lo mejor es vivirlo pues ese es nuestro IKIGAI, hacer que las cosas bellas sucedan, por eso lo contamos con humildad, amor y gratitud.

 

El amor que sentimos es tan grande que no hay palabras que representen nuestro gozo.

Gracias por hacerlo posible.

Gracias

Gracias

Gracias