Reflexión tras una meditación

Lo que más me gusta de la meditación es poder vivir cientos de vida en un instante.

Cuando meditas, conectas con un plano en el que están todas las realidades del ayer, hoy y mañana. En un momento puedes sentir como una niña acaricia a su mascota, un hombre cierra un negocio, también puedes sentir el dolor de una persona maltratada o como un niño se cae…lo ves y lo sientes de tal manera que no haces juicios.

Cuando meditas no haces juicios, observas, ves, dejas pasar esas escenas que, si puedes, intentarás recordar una vez termine esa meditación pero es que son como los sueños que a veces recuerdas y otras veces no.

La meditación te hace vivir vidas pasadas, vidas paralelas o conectar con los otros para sentir en un instante como estamos conectados en el no espacio no tiempo.

Meditar es una forma de vivir feliz, soltando lastres, siendo consciente de muchas cosas que en verdad no tienen importancia.

La energía que nos une no se puede medir en laboratorios pero se puede comprobar en nuestras caras.

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