Texto compartido en la web de Susurros de luz
Por correr descalzo
Hace unos días, corriendo descalzo, pisé algo que me dejó el pie izquierdo muy dolorido. Seguí corriendo aunque notaba que iba pisando mal.
A los dos kilómetros aproximadamente me clavé un cristal en el mismo lugar del golpe, en la parte delantera del pie izquierdo, se podría decir que en la almohadilla.
Ya con el cristal incrustado me costaba más correr así que me detuve.
Subí caminando un poco y sentí como se pasaba el dolor del cristal. Otras veces me ha pasado que el cristal se acomoda y deja de doler.
Decidí correr de nuevo. Qué menos que , ya que se sale a correr, hacer 5 kilómetros. Unos tres más.
De camino a casa paso por una comisaría. Dos policías están sacando a dos detenidos de un coche patrulla.
Uno me pregunta ¿Descalzo?¿No te clavas nada?
Pienso, si yo te contara… Respondí que justamente hoy me he clavado un cristal pero la mente puede más que el dolor.
El otro policía me dice «claro que sí, barefoot»
Sigo corriendo y sonriendo hasta completar unos 6 kilómetros.
Estuve tres días con el pie hinchado por abajo y por arriba. No sé qué pise pero vaya tela…
Esta noche, entre sueños, rocé la planta del pie y el cristal me hizo temblar.
Se ve que al bajar la inflamación ya lo siento más.
Por la mañana Desam. me quitó la astilla de cristal. Una miniatura. Una difícil intervención pero unas manos como las suyas lo pueden todo. Aguja, pinzas y amor.
Ahora ya está todo en orden, mejorando.
Un día más de descanso y haciendo bicicleta y a entrenar que me ha tocado un dorsal para la Behovia – San Sebastián y quiero ir más en forma que nunca.
La mente está preparada, ahora toca preparar el cuerpo.