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Carrera del Barrio de Zofío por LUPUS MADRID

Cada día me gustan más las carreras organizadas por asociaciones de vecinos. Desde hace seis años, han creado el circuito de carreras de Barrio así podemos conocerlas y nos resulta más fácil apuntarnos. El pasado domingo tocó el turno a la XXIII carrera popular Barrio del Zofío, en Usera. Dos distancias, 5 y 10 km. y carreras infantiles.

Ya hice la de 10 km con un aliciente especial.

El 10 de mayo es el Día Mundial del Lupus, una enfermedad degenerativa bastante agresiva. Aunque es verdad que cada día se va domando más al lobo, nunca viene mal que se le de difusión a dicha enfermedad y una carrera popular y de barrio es una buena forma de hacerlo, por eso cuando llegué a meta y el locutor narró que llegaba corriendo descalzo, le pedí el micrófono para difundir el mensaje de por qué y por quiénes hoy corría esta carrera: Lupus_Madrid

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Carrera del Barrio de Zofío por LUPUS MADRID

Duatlón: La importancia de mantener viva la ilusión

El 15 de marzo me estrené en una nueva modalidad deportiva para mí: el duatlón, en concreto el Popular de Villa de Vallecas.

¡Qué bonito es sentir mariposas en el estómago de nuevo!

Cuando me inscribí, hace ya unos meses, adquirí el compromiso conmigo mismo de entrenar con constancia y disfrutar desde el primer día tanto mis tiradas en bicicleta como las que he hecho corriendo. Y así he hecho.

Me inscribí como Asociación Susurros de luz, difundiendo valores y vida sana.

Cuando fui a recoger la bolsa de corredor y el dorsal, me dieron una bolsa con un mensaje hermoso ¡Tú puedes con todo y más! Y automáticamente me acordé de nuestra compañera Estela, amiga y voluntaria de Susurros de luz. Así que hice una foto a la bolsa y se la mandé con el siguiente mensaje: Tú y yo podemos con todo y más, mañana corremos juntos, te llevo en mente y corazón. Y así fue.

Como con cualquier reto, por muy informal o popular que sea, la noche anterior me dormí pensando en la carrera, me desperté a las 5 am y ya no volví a dormir.
Pensamientos: La bici, que vaya bien, que no se pinche… A ver cómo hago la transición, que si llevo todo (hidratación, ropa para el cambio, guantes, gafas), que si llegaré antes de que cierren la meta.

Estaba acongojado. No eran mariposas, no, era un volcán.
Hacia tiempo que no sentía esto y mola porque significa que hay emociones… Miedo, expectativas, ilusión. Ilusión por hacer algo por primera vez. Ilusión por conseguir una medalla (se la dan a todos los que terminan) en duatlón. Ilusión por compartir energéticamente mi disfrute y “sufrimiento voluntario” con Estela.

Como he dicho mi mayor miedo era que me cerrasen la meta, que no pasase algún control de tiempo, pues a mi velocidad no tenía la seguridad que fuera a llegar según el reglamento. Momentos antes del comienzo, comentando esto con una voluntaria llamada María, me dijo: Tú no te quedas sin medalla, si se cierra la meta, yo te espero y te la pongo yo misma. ¿Habrá mejor motivación que esta para llegar a meta?

Esperando a que diesen el pistoletazo de salida pude hablar con unos y con otros. El ambiente era maravilloso. Había equipaciones y bicicletas bastante llamativas, yo fui con mi bicicleta de 200 euros de esa famosa franquicia francesa y mis pintas de corredor espiritual. Un compañero de zona de transición donde aparcamos la bici me dio unos consejos de última hora; un juez me dice que porque es una carrera popular que si no me descalificaba por los extras que llevo en la bici, una parrilla trasera y un timbre… le respondo que me he apuntado precisamente porque es popular y aceptan corredores como yo. Nos reímos.

Durante la carrera nos acompañó un desagradable viento que entorpeció el recorrido en bicicleta, a pesar de ello según mi gadget electrónico he hecho mi mejor marca en 20 km, claro que cuando entreno respeto los semáforos y peatones, en una carrera no hay parones.

La primera parte fueron 5 km corriendo. Ritmo ultrero, ese en el que recorres sin prisa el mundo entero. Luego los 20 pedaleando. La transición la hice muy lenta, todo lo que tenía estructurado en mi cabeza se fue al traste. Me monté un pequeño caos brutal. Los jueces se reían conmigo, parecía de verdad que quería llegar el último.

Pedaleando me animó mucha gente, tanto público como ciclistas, creo que valoraron mi esfuerzo al ver mi aspecto y bicicleta. No sabéis lo bien que sientan esas palabras de reconocimiento al esfuerzo.

Para terminar, 2´5 km corriendo. No quise perder tiempo en la última transición así que dejé la bici, me descalcé y salí corriendo con una sensación tan brutal en las piernas que no sé si obedecían a mi cerebro o a mi corazón. A pesar de ello se me hizo muy corto, claro, venía de hacer 20 en bicicleta con el viento en contra, así que disfruté mucho.

Al correr descalzo siempre llamo mucho la atención y la gente me dice cosas muy hermosas.

Tras cruzar la meta una niña me pone una medalla al cuello mientras el locutor comenta que un tipo ha llegado a meta descalzo… Me encantó la escena.

Llegué emocionado con Estela, Desam., mi madre y mi hija María en el corazón. También tenía en mente a la voluntaria María que me iba a esperar y que al final no hizo falta pues acabé haciendo un tiempo mejor de lo que esperaba y no llegué el último.

Las personas voluntarias que dan su tiempo para que podamos disfrutar, los servicios de SAMUR o Policía Municipal han estado fantásticos, animando, saludando. La organización de 9… ¿Por qué no de 10? Porque al final de la carrera como daban pollo asado, chuches y frutos secos, en el avituallamiento había mucha cola para recoger la bebida, lo pueden hacer mejor si primero dan las bebidas y luego la comida pues alguno hay, como yo, que no espera por la comida, y por la bebida si que no se puede esperar… así que se la pedí a una chica que estaba en la fila y me la dio con mucho cariño.

En ningún momento flaqueé, no dude en que iba a llegar, tarde o temprano, a la meta pero sí es verdad que ese viento me hizo reflexionar y quise pensar en un mensaje para Estela, para mi hija y para mí, obviamente: hay tramos en la vida en los que tendremos dificultades, el viento en contra y en cuesta arriba, pero si hay una meta clara podremos con todo tipo de desafíos y la entrada en meta será épica. La carrera en sí es la epopeya.

Vivir al día en sentir las sensaciones de los primeros cinco kilómetros corriendo, los 20 km en bicicleta y los 2´5 km corriendo descalzo. Disfrutar del aire en la cara, del pelo revolviéndose en tu cabeza, la textura del asfalto, las lágrimas de emoción en los ojos y en el corazón ese empoderamiento que te hace ser inmortal un momento porque la huella que deja el espíritu de la esperanza es todavía mayor que el del sacrificio.

Y en ese correr, sentir y emocionarse, hay un pensamiento de fondo: ojalá podamos algún día no necesitar tener “esperanza de” vivir en un mundo en paz porque la infancia ya monte tranquilamente en bicicleta sin miedo a que caiga un misil cerca y la gente no tenga que correr por huir sino simplemente por disfrutar de un “sufrimiento voluntario” por plantearse retos deportivos sanos. Sí, también corro con la ilusión de tener un mundo en paz y deseando salud para todos sus habitantes.

Gracias a todas las personas que me acompañan en este trozo de camino y me motivan a pedalear, correr y seguir soñando.

Nos gusta ser estímulos positivos en la sociedad, espero que al leer mi crónica os sirva tanto como a mí el escribirla. Compartiendo los instantes, se viven dos veces.

Gracias

Gracias

Gracias

Fuente: https://susurrosdeluz.com/duatlon-la-importancia-de-mantener-viva-la-ilusion

¿Por que correr descalzo por la paz?

Madrid, 29 de octubre de 2024

Escrito para https://theworldmarch.org/por-que-correr-descalzo-por-la-paz/

Pues no hay un motivo, por desgracia hay cientos.
En los lugares donde hay conflicto no preguntan si tienen puestas las zapatillas antes de lanzar bombas. Las víctimas de todas las guerras, los ciudadanos de a pie, corren a refugio con lo que tienen puesto.
En muchos casos las bombas dejan a los muertos descalzos sobre el agujereado asfalto.
¿Por qué corro descalzo?

El 2 de Octubre un grupo de soñadores partió de Costa Rica para dar la vuelta al mundo pidiendo un mundo sin guerras ni conflictos.
La tercera marcha mundial por la Paz y la No Violencia no es un sueño de pocos, es una realidad de muchas personas de todas las razas y creencias.
Yo no puedo hacer mucho, seguir soñando y creando realidades. Por eso corro descalzo, para llamar la atención y generar más conciencia y así muestro mi apoyo a la Tercera Marcha Por La Paz y la Ni Violencia.
Nuestra compañera Sol Bravo ha sido una parte importante de este día pues su energía me acompañó desde el punto de salida hasta el final del recorrido. Nos vimos en cuatro de los seis puntos de la paz por los que pasé. Saber que me esperaba en diferentes partes del recorrido ha sido una gran motivación para mí.

El sábado 26 de octubre, un poco más tarde de las 9:30, partí de la madrileña Plaza de la Prosperidad. Elegí ese punto de salida pues ahí se encuentra un monolito por la defunción de la guerra erigido en 1986. Aquí yace la guerra, pone en una pequeña lápida a los pies del pequeño obelisco. Este monolito se ha convertido en un emblema del movimiento vecinal. En 2013 se remodeló la plaza y el ayuntamiento de Madrid decidió no volver a colocar el monolito, por ello todo el barrio se movilizó exigiendo que se restituyese. En 2018 se colocó, en el mismo lugar, uno nuevo pues del original no quedaba nada.

Con esta idea comienzo la aventura: si el pueblo se moviliza, podemos cambiar las cosas.

El primer punto está muy cerquita, es temprano y no hay mucha gente en la calle. Llego al Mercado de la Paz, allí veo de nuevo a Sol. Durante este tramo pienso en los mercados y reflexiono, si no se negociase con la guerra quizás habría paz, pero la industria belicista da muchos beneficios y la avaricia del ser humando siempre quiera más. Se tendría que prohibir que las empresas vinculas a la industria de las armas coticen en bolsas de mercado de valores, pues cuantos más “valores” se intercambian más valores perdemos.

Continúo hacia la estatua de Mahatma Ghandi, tampoco me pilla lejos. Llegar a sus pies y recordar todo lo que consiguió con sus marchas pacificas, con su lucha pacífica, me emociona. Para mí, Ghandi y Lennon son dos grandes referencias por la paz.

De ahí voy hacia el Hospital universitario de La Paz, situado al norte de Madrid, es un recorrido más largo y cuesta arriba. Voy cómodo pues las aceras por esa zona son más lisas y mis pies lo agradecen. Durante el recorrido pienso en los hospitales destruidos en las guerras, en los hospitales improvisados de campaña, en que no tendría que haber situaciones tan injustas como un hospital lleno de heridos de guerra.

Los hospitales deberían ser lugares tan sagrados como las iglesias, intocables. Me emociono pensando en la cantidad de sufrimiento que puede haber en una guerra.

Siento como mi cuerpo está pidiendo agua, ya me pasó una vez que me deshidraté corriendo 23 kilómetros. Conozco la teoría, en recorridos largos hay que beber aunque no se tenga sed y yo ya llevo 10 kilómetros. Me pregunto si las personas que tienen que hacer largas tiradas huyendo de sus ciudades bombardeadas sabes esto, y si tendrán posibilidad de beber agua por sus largos caminos de éxodo.

Otra reflexión me viene a la mente. La industria de la medicina ha perdido el norte, no quieren gente sana, y recuerdo que la salud no es un negocio, lo que genera beneficios es la enfermedad. Quizás deberíamos sacar del mercado de valores también a las empresas farmacéuticas o médicas porque con la salud no se debería especular, ni tener beneficios, el beneficio debería ser para todos los ciudadanos por igual. Mantener la mente sana en un cuerpo sano. Los miedos enferman, los pensamientos negativos… y las guerras.

En la plaza que une a los diferentes edificios que forma el hospital me encuentro de nuevo con Sol. Aquí paro para beber agua y comer una barrita energética vegana. Foto, vídeo y a continuar hacia la calle de la Paz.

Van pasando los minutos y los kilómetros. Las calles de Madrid se van llenando de gente. Bajo toda la calle Bravo Murillo; la zona cerca del Mercado Maravillas está muy concurrida y he de ir con cuidado de no empujar a nadie. Siempre que puedo voy sobre la calzada, la rugosidad del asfalto es un poco más dura que ciertas partes de la acera. En las aceras hay unas baldosas con puntitos para que los invidentes puedan tener noción de donde hay un paso de cebra, que cuando vas descalzo y llevas ya 14 kilómetros, los sientes mucho, la sensibilidad de los pies, y del corazón, está a flor de piel.

Bajo por San Bernardo, Gran Vía, cruzo la Puerta del Sol, veo a turistas haciéndose fotos, grupos haciendo rutas turísticas, gente esperando la cola para hacerse la foto en el kilómetro 0… giro a la derecha, subo por la calle del Correo, ya menos concurrida, llego al antiguo Teatro Albéniz y veo la paloma de la Paz en un azulejo precioso: Calle de la Paz. Aquí no paro. Pienso que esta calle debería estar en un lugar más de transito para que todo el mundo recuerde que somos seres pacíficos, que queremos vivir en paz. Queremos un mundo en paz.

Sigo hacia la Campana de la paz en el jardín de la Iglesia de San Andrés, en pleno Madrid de los Austrias. Se me hace muy corto el recorrido. Cierto es que está lleno de gente, no puedo correr rápido. No me importa, llego a la meta y me acerco a acariciar la campana de la Paz, regalo del gobierno de Italia a España tras los atentados del 11 de marzo de 2004. Por cierto, hace siglos en Europa los limites de los pueblos se delimitaban hasta donde se oía la campana de la iglesia, donde se dejaba de oír, ahí se marcaban los límites del pueblo. Los sonidos de las campanadas crearon las lindes, las fronteras.

Estaba disfrutando de la llegada, la campana y mis emociones y llegó Sol. Nos abrazamos y sentimos la plenitud del momento. No ha cambiado el mundo, he cambiado yo. Eso no me hace mejor persona pero sí más consciente por eso ahora puedo decir con las dos manos sobre el pecho, justo a la altura del corazón: Sí a la paz. No queremos vivir en conflicto, bajo el miedo de las guerras. Ni las guerras ni la salud son negocios. Que se acabe la especulación. Que las organizaciones que trabajan por la paz dejen de trabajar en mantener las guerras y exijan se cumplan las resoluciones aprobadas hace décadas. Que expulsen de sus organizaciones a los países que mientan o manipulen. Ya está bien de normalizar la falta de ética o de valores… de valores intrínsecos al ser humano. Somos gente de bien y venimos en son de paz. Vivimos al son de la paz y la no violencia.

Gracias, Sol, Carlos, Jesús, Luis, Cristina, Mila y a todas las personas que han mandado palabras de ánimo y sus mejores energías.
Seguimos en la Marcha por la paz.
Seguid la marcha mundial en el siguiente enlace:
https://theworldmarch.org/
https://susurrosdeluz.org

Soy Jose María Escudero Ramos, corredor espiritual.

Corriendo descalzo por la paz, el vídeo

Carlos del Pozo ha hecho este hermoso vídeo sobre mi experiencia de Correr Descalzo por la Paz.

Ha quedado precioso y emotivo

Quiero difundir la Tercera Marcha  Por La Paz y La Noviolencia. Podéis seguir en la web todo el recorrido y por donde van, comenzó el dos de octubre en Costa Ricas, miles de personas alrededor del mundo nos apoyan.  https://theworldmarch.org/

Correr descalzo por la Paz

En el marco de la Tercera Marcha Mundial Por La Paz y La No Violencia que comenzó en Costa Rica el 2 de octubre y terminará el 5 de enero, quiero correr descalzo por la paz para pedir en silencio y de manera pacífica que no haya más guerras, mostrar que el negocio no es la guerra, es la paz. Convirtamos las armas en utensilios de comida para que se acabe la injusticia en el mundo de una manera justa y sensible.

Corro por la paz para dar voz a la Tercera Marcha Mundial, deseando que sea la última. Con la esperanza de que no hagan falta más. A la tercera va la vencida.

No más guerras, no más industria armamentística, no más necesidad de demostrar quién la tiene más… no es cuestión de tener, sino de respetar lo que otros tienen y ofrecer recursos para que cada país explote los que les corresponden en lugar de explotar países para que unos se queden con los recursos de otros.

En fin, un mundo equitativo, justo, pacífico, en donde reine la prosperidad y la abundancia por igual, con las mismas posibilidades para todos.

Corro descalzo por la paz porque tengo un sueño… el sueño de Ghandi, de Martin Luther King, el de John Lennon, el de Mandela, el tuyo, el mío y el de tantos otros.

No se trata de dar una oportunidad a la paz sino de dejar de dar oportunidades a las guerras.

Corro descalzo para que otros no tengan que perder el calzado huyendo de las bombas hacía el refugio.

Corro descalzo por amor a la humanidad.

Corro descalzo por amor propio. No puedo hacer mucho pero quiero hacer algo y de las cosas que sé hacer es correr, correr descalzo por difundir la cultura de la paz.

¿Me quieres acompañar en algún tramo?

Este es el itinerario. El tiempo de paso es relativo pues no se corta el tráfico porque yo corra descalzo, así que tengo que respetar semáforos y peatones. 

Hay una ligera variación del recorrido inicial, en el que hablé en el post de este proyecto. Prefiero correr por lo que es dentro de la M30 y he suprimido el tramo que había entre el Monumento por la paz del Parque Juan Carlos I, haremos otro evento allí en noviembre. Creo que así es más cómodo y factible de terminar en buen tiempo, por cierto, recordad que los tiempos de paso son orientativos.

Seguidme en Instagram o Tik Tok si queréis uniros, allí subiré vídeos con regularidad para contar mis emociones y hacer la difusión de la Tercera Marcha Por La Paz.

Saldré a las 9:30 del Monolito por la paz, en la plaza de Prosperidad, metro Prosperidad.

De ahí iré al barrio de Salamanca al Mercado de la paz, Calle Ayala 28 B (Esquina con Claudio Coello). Metro Serrano.

De ahí al hospital de la Paz, Metro Begoña.

De La Paz a la estatua de Ghandi, Metro Santiago Bernabéu

Luego a la calle de la Paz, metro sol

Y terminaré en la Iglesia de San Andrés en cuyo jardín hay una campana de la paz que Italia regaló a Madrid tras los atentados del 11 M.

Etapa

Desde

Kms x

tramo

Kms totales

Tiempo de paso

1

Nostrolito de Prosperidad

0

 

9:30

2

Mercado de la paz

2,4 km

2,4 km

9:50

3

Hospital la Paz

6,3 km

8´7 km

10:20

4

Estatua Ghandi

3,2 km

11´9 km

10:45

5

Calle de la Paz

4,9 km

16´8 km

11:20

6

Campana de la paz

0,9 km

17´7 km

11:30

Total

17,7 km

 

Saldré a las 9:30 del Monolito por la paz, en la plaza de Prosperidad, metro Prosperidad.

De ahí iré al barrio de Salamanca al Mercado de la paz, Calle Ayala 28 B (Esquina con Claudio Coello). Metro Serrano.

De ahí al hospital de la Paz, Metro Begoña.

De La Paz a la estatua de Ghandi, Metro Santiago Bernabéu

Luego a la calle de la Paz, metro sol

Y terminaré en la Iglesia de San Andrés en cuyo jardín hay una campana de la paz que Italia regaló a Madrid tras los atentados del 11 M.

Nostrolito de Prosperidad

Diciembre de 1986

En diciembre de 1986 los vecinos erigieron en la plaza de Prosperidad (distrito de Chamartín, Madrid) un monumento elegido en un concurso escolar para celebrar el Año Internacional de la Paz, promovido por la ONU. A los pies del mismo figuraba una lápida con la leyenda “Aquí yace la Guerra”. Este diseño fue escogido porque la argumentación del niño convenció al jurado: “lo mejor para la paz es enterrar la guerra”.

Enero de 2013

El 23 de enero de 2013 fue demolido y unos días después fue suplantado por una estatua del Oso y el madroño que trasladaron desde otro emplazamiento. A la inauguración asistió la entonces alcaldesa de Madrid, Ana Botella, con motivo del 150 aniversario del barrio, lo que despertó indignación del vecindario.

A partir del momento de la demolición del monumento, personas del barrio y del distrito mostraron sorpresa y enojo por su destrucción, que ni se comunicó a los promotores, la Asociación de Vecinos Valle-Inclán de Prosperidad. Luego nos dimos cuenta de que nadie parecía conocer un monumento similar. La argumentación del niño tenía una gran carga de esperanza y expresaba muy bien un anhelo de la humanidad. Si los adultos son inteligentes, ¿por qué no han acabado con la guerra?

Desde su desaparición de la plaza surgió en el tejido asociativo del barrio una reivindicación para recuperar el monumento por la paz y el desarme y fue entonces cuando se renombró como el “Nostrolito” (nuestro monolito).

Marzo de 2018

El 10 de marzo de 2018 el monumento fue repuesto (no el original, destruido y arrojado a vertedero) gracias a la presión vecinal, que exigía la devolución del mismo. Este nuevo monumento mantiene la lápida con la inscripción “Aquí yace la Guerra” tallada a mano, como en el original, para dejar constancia de que fue hecho por el vecindario.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/planeta-desarmado/nostrolito-tumba-guerra-un-monumento-paz-hecho-ninos-prosperidad-madrid

Monumento a Gandhi

Enmarcado con el maravilloso mural de Joan Miró del Palacio de Congresos, y en la plaza que lleva su nombre, junto a la Avda. del General Perón, podemos encontrar el Monumento a Gandhi, que fue inaugurado por su Majestad la Reina Doña Sofía, coincidiendo con el día Internacional para la No-Violencia y el centésimo cuadragésimo tercer aniversario de su nacimiento, el 2 de octubre de 2013.

La escultura, realizada en bronce, y a tamaño real, pesa 360 kilogramos y representa a Mahatma Gandhi emprendiendo su «Marcha de la sal» el 12 de marzo de 1930. El pedestal ha sido instalado por la Fundación Consejo España-India y comienza con esta frase: «Mahatma Gandhi (1869-1948): Mi vida es mi mensaje». Es obra del artista indio Ram Vanji Sutar, y supuso un regalo del gobierno indio a la ciudad de Madrid.

Fuente: https://fotoculturamadrid.home.blog/2019/02/19/monumento-a-gandhi-en-madrid/

Hasta Campana de la paz en la Plaza de San Andrés

La campana está situada en el pequeño jardín que da acceso a la Parroquia de San Andrés, situada en la plaza del mismo nombre.

 

Mi cuerpo

Hay momentos en la vida en los que uno podría maldecir su estado físico pero es mejor dar gracias por tener un cuerpo activo, por mal que se encuentre.

Pienso, unos minutos antes de hacer el primer intento, si vale la pena todo el esfuerzo que realizo.
Estoy sentado en una confortable silla estilo Luis XVI. Los brazos, sobre sendos reposabrazos, disfrutan del relax que produce la no acción, creyendo que realmente han hecho algo importante. Y lo único importante que hacen es vivir pegados a un tronco al que de vez en cuando impulsan con sus movimientos oscilantes.
La espalda bien acomodada sobre el respaldo ejerce una fuerza inaudita contra el sillón, permitiendo a mis posaderas que sientan un gran confort al contacto con el aterciopelado cojín del asiento.
Hago el esfuerzo inicial, mis manos se aferran a sus asideros, los músculos de los brazos tensos sujetan el cuerpo entero.
Espalda recta, ojos llorosos. Cabizbajo y pensativo, respiro profundo.
Medito cada movimiento.
Admiro el cuerpo del ser humano y su capacidad de autodestruirse. Me vienen a la cabeza infinitas preguntas, ojalá encuentre alguna respuesta.
Una vez que mi cuerpo está en pie, los gemelos, los muslos y hasta los glúteos se resienten de unas agujetas que tensan todos los músculos.
El pie derecho pide permiso al pie izquierdo para poder deslizarse por el suelo. Una vez en acción, le sigue el otro.
Mis pies descalzos rozando el suelo son conscientes de la libertad de vivir sin esas jaulas que los empequeñecen, aún así temen sentir la textura de la superficie sobre la que se asientan tras cada zancada.
La respiración entrecortada despunta un pesado suspiro.
Erguido, estático y algo cómico, me dirijo hacia la puerta. Un paso, quizás el más lento que nunca he dado. Otro paso. Otro más.
Paro y de mi boca sale una sorda carcajada.
Continúo hacia la puerta.
Agarro el pomo como si fuera el anzuelo que todo pez desea sin saber que tras ello va a ser pescado. No todo es lo que parece _ pienso. Sigue _ me animo.
Giro la mano, la muñeca obedece y la puerta se abre.
Dos pasos para atrás que simulan el traspiés de los borrachos cuando van a por su penúltima copa. Ahora hacia delante, sin miedo pero con respeto. Saco fuerza de todo mi gastado cuerpo. Parezco un muñeco autómata de principios del siglo XVIII.
Me tambaleo. Siento un escozor entre las piernas y en los pezones.
Mi mente dice basta, mi alma pide calma…

Me digo: Pero, tío, ¿tanto drama?, si solo has corrido un maratón. Y me pregunto: ¿Cuándo es el próximo?

 

Madrid, 20 de octubre de 2024. Jose María Escudero Ramos

 

Caminar despacio por la paz

El 21 de septiembre, con motivo del Día Internacional de la Paz, organizamos una caminata muy especial. El lugar elegido fue la Plaza de Mahatma Ghandi en Madrid, muy próximo al estadio de fútbol del Real Madrid. La idea es difundir la Marcha Mundial con nuestro lento caminar.

Caminamos despacio, muy lento, ralentizando al máximo nuestros movimientos. Sintiendo cada pisada, meditando en la acción, haciendo que nuestra energía se mueva y empuje a la paz a todas aquellas personas que se sientan identificadas con la causa, y a las que no saben que lo están también. ¿Quién no quiere vivir en un mundo en paz, equitativo, justo, solidario, sano y sin problemas de medio ambiente? Mientras nos movemos a nuestra velocidad, voluntarias de la Marcha va informando a los curiosos que se acercan para ver nuestros ralentizados movimientos.

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Caminar despacio por la paz