Fotógrafo y arte-terapeuta. Me gusta observar y contar lo observado.
Escritor, docente, divulgador, facilitador meditación y maestro de Reiki, fotógrafo, artista. Ser humano.
El pasado viernes día 17 a las 17 horas en la Sala Saludarte realicé un taller como CuentAutor en el marco del Foro Espiritual de Estella https://www.foroespiritual.org/programa-2020-1/ que organiza cada dos años la Asociación Aroa, el tema de este año era Espiritualidades y Pandemia.
A mi taller asistió poco público porque al mismo tiempo tuvieron lugar tres conferencias más, a cada cual más interesante, lo bueno fue que el Universo me regaló la oportunidad de hacer un monólogo de humor sobre Somos Gotas de Agua en el Concierto de Mantras del sábado por la noche, entre actuación y actuación, se grabó, prometo compartirlo en cuanto tenga la grabación.
En el cuentacuentos estuvimos los que teníamos que ser y fue muy hermoso. Tuve la oportunidad de conocer el feedback de un público entregado, firmé libros y pasamos una tarde estupenda.
Uno de los cuentos de mi último libro «Somos Gotas de Agua» lo leímos entre el poeta local Agustín Satrústegui, conocido como Kapirutxo, y yo, hermosa melodía suena cuando se juntas las voces de dos trovadores en un espacio mágico como es Saludarte.
Para terminar el taller contamos un cuento entre todos. La idea era que cada uno sacará una palabra de un “oráculo creador” que confeccioné para la ocasión. En dicho oráculo escribí 54 palabras en diferentes cartas con las emociones que sentí durante la pandemia. Cada asistente debería crear una parte del cuento basada en la carta que le había tocado. Grabé todas las intervenciones para transcribir el texto adaptando y completando la historia surgida de la improvisación de los asistentes. Un trabajo hecho desde el corazón para crear un cuento entre todos, siempre fiel a las palabras de cada uno de los participantes. Una vez que repartí las cartas, comenzamos a narrar… y el resultado es el siguiente (pongo entre comillas las palabras que nos tocaron a cada participante):
Una graciosa elefanta
Un elefante muy elegante, a la par que gracioso,
se ha perdido entre las líneas de un cuento en un libro imaginario.
Entre las páginas busca el mapa de algo parecido a África.
A casa quiere volver, no sabe cómo hacer
Al final llega a un sitio en el que le dicen:
“Por aquí puedes venir, por aquí podrás encontrar tu origen”
Fue y le hicieron trabajar… le hicieron absorber el agua que otros necesitan… “Le manipularon”.
El elegante elefante era una elefanta y estaba buscando a su cría, acababa de “nacer” y la había perdido… La cría era rebelde por naturaleza por ello se escapó de casa buscando “evolucionar”, cambiar de vida…
La elefanta mamá se encontraba “impotente” pues tras pasar tiempo en busca de su cría, su país y su evolución no hallaba solución… Se escapó de sus raptores, siguió camino línea tras línea…
Le costaba mucho llegar, le costaba mucho llegar a todas partes. Se pasaba todo el día caminando por todos lados la graciosa a la par que elegante elefanta, pasaba de página en página del cuento con su mapa conseguido, buscando su país, su origen y a su cría que se había pedido por querer evolucionar …
De pronto, se paró “¿dónde estoy?¿qué hago?” Se preguntó en voz alta levantando la trompa hacía el cielo azul… Continuó haciéndose más preguntas: “Me siento desprotegido, he de protegerme” ¿Para encontrarme he de perderme como mi cría? ?Para proteger mejor he de sentirme desprotegido primero? ¿He de ser mejor protección para mi cría? ¿En la desprotección está la evolución? ¿La protección es inherente a cada especie?¿Y la evolución? El ser elefante es vivir rodeado de agua , el agua es vida, la vida es naturaleza, la naturaleza está en un planeta agua…” Y razonando, razonando, nuestra elefanta pasó unas cuantas páginas del cuento. Mientras afirmaba se reafirmaba en su propia esencia de elefanta, así se sentía protegida y segura en su esencia paquiderma.
La esencia y lo más sencillo, como son todas las cosas importantes, era el “amar”. Amare, amar a su cría, a la naturaleza, a la vida, a la humanidad…
Mamá Elefanta y cría se reencontraron en las últimas páginas del cuento de un libro imaginado por todos. Se contaron miles de historias de las aventuras vividas, imaginadas por unas mentes pensantes que aman tanto que crean hermosas historias para contar a sus crías…
Y colorín colorado, con la palabra “amar” hemos terminado.
El viernes 17 a las 17 horas estaré contando cuentos en el marco del Foro Espiritual de Estella.
En estos momentos, me encanta la idea de salpica con frescos cuentos el foro, que ha tenido que cambiar de tema, así que contaré unos cuentos sobre la trascendencia del ser a través de gotas de agua.
Podéis ver la información de más invitados, precios y reservas en el siguiente enlace:
He sido invitado por Alcyone para hacer una meditación guiada para su canal de Facebook Sanadora Emocional y sus seguidres de Cochabamba en Bolivia y otros paises de Latinoamérica. Con esta meditación se trata de elevar la vibración en tiempos de crisis.
MicroCuentos Que contengan estas cinco palabras: Alegría, conciencia, sueño, niña, luz
Míos
1- Lucía despertó con la alegría que le caracteriza, la sonrisa era habitual en ella. Es una niña con mucha conciencia. Desde que era pequeña tenía bien claro el sueño que quería cumplir: iluminar el planeta con la más hermosa luz que existe, la del amor. Lucía luce y lucirá siempre.
2- Había una vez una niña que tuvo un sueño. Quería brillar tanto que con su propia luz pudiera cubrir el planeta de alegría y conciencia de plenitud. Se llamaba Sol y nada la podía eclipsar.
3- La niña con conciencia sueña con alegría que es Luz… Y lo es.
4- La luz que brilla en los ojos de una niña que rebosa alegría es el sueño de cualquier mujer adulta con conciencia. Es la niña interior de la mujer consciente, la diosa que todo ser lleva dentro.
5- En un mundo de dualidad, el niño y la niña interior juegan con conciencia por la luz que saben que son. Los adultos mutantes no acaban de ver sus sombras. Se conforman con vivir la vida en formato sueño… hasta que ven la Luz y eso les llena de alegría. Entonces despiertan y juegan felices de nuevo.
6- La luz cegó a la niña, se desmayó. Cuando recobró la conciencia pensó que todo había sido un sueño. Ahora estaba pletórica, llena de alegría. Es como si hubiese vuelto a renacer.
De Marisa
Érase una vez una niña con una conciencia de las imposiciones a las que se le sometian y en las que ella no obedecía porque sabía que la alegria le venia de adentro, de su luz, y del sueño infinito de amor y unidad…
Cuentan que un alumno ansioso preguntó a a su maestro:
-¿Cuándo alcanzaré la iluminación?
-Cuando te preguntes cómo puedes hacer para ayudar a tu prójimo a alcanzar su propia iluminación lo sabrás, respondió el maestro.
Todo el tiempo del que disponemos ahora, como si antes no lo hubiésemos tenido nunca, nos da la oportunidad para conocernos un poco más, si es que no nos dejamos despistar por el continuo flujo de mensajes de todo tipo que nos llegan por todos lados.
Lo que estoy aprendiendo estos días es que todos tenemos “razón” y que todo lo que pasa, según nuestro prisma, nos refuerza en nuestras creencias.
Cuando todo pase, todo, el de derechas será todavía más de derechas; el de izquierdas, más de izquierdas; los biólogos creerán todavía más en el poder de la naturaleza que nos ha parado a todos de un plumazo; los creyentes apocalípticos dirán que es un castigo divino; los que creen en portales dirán que esto es una parte más del que se abrió en el 2012; también pueden pensar en que el universo nos ha hecho parar para el propio re-equilibrio de la naturaleza; también hay teorías de la conspiración, este virus ha salido de un laboratorio, culpa de los chinos o de los iluminati, o quizás sea desarrollado por abuso de la tecnología 5G, de la nanotecnología que nos meten con el agua o con las fumigaciones y los hay que creen que es cosa de las batallas galácticas del bien y del mal, los soldados de la luz contra los de la sombra.
Cuando me preguntan qué pienso, doy mi opinión, claro, también fortalecida por la obviedad de las circunstancias, “es que mira tú que es curioso cómo…”, “…ya lo decía yo y es que no me hacéis caso” …en fin.
Y todos tenemos razón, todos. Y cuando todo esto pase, todo, cada uno de nosotros viviremos y sentiremos nuestras vidas acorde a nuestras fortalecidas creencias.
Podríamos pensar tantas cosas, pero es que resulta que el pensar “crea” y llevamos décadas creyendo y creando, pidiendo abundancia y bienes para satisfacción de nuestro “ego”… y necesitamos creer en algo, ¿y si lo creamos de verdad? Además, cuando algo no sale como deseamos, tendemos a buscar responsables ajenos, sin darnos cuenta de que esto también es parte de esa Unidad que día a día estábamos, estamos, sintiendo.
Queremos llegar a ser grandes personas para hacer grandes gestas por la humanidad y al final resulta que un microorganismo para a la inmensa mayoría de la población mundial, que ahora sigue haciendo pequeñas cosas pero más conscientes, mientras el planeta se re-equilibra y los animales disfrutan de su hábitat sin miedo, viendo cómo los humanos estamos recluidos en las jaulas de nuestro propio zoosistema.
Madre Teresa decía que había que hacer pequeñas cosas todos los días y por “hacer” se refería a sostener, agarrar la mano de un moribundo, estar con las personas que sufren, con los desfavorecidos, estar, hacer en el “no hacer”… estar nomás.
Podríamos hablar del poder de la palabras y del pensamiento y de vivir en coherencia entre pensamientos, palabras y acción pero es que en este momento no se me antoja decir nada, me gustaría que todos guardásemos un rato de silencio, unos minutos para honrar a todos los fallecidos, y otros para sostener a todos los que sufren la pérdida de seres queridos, y a los enfermos, a los que trabajan duro y a los que no, a los que tienen miedo, a los que viven sin más ni menos, a los que dan órdenes, a los que las cumplen y me gustaría acabar fundiéndonos en un abrazo para que la luz de la Unidad ilumine la sombra de cada uno de nosotros y así, en equilibrio sentir el amor que somos.
Decía Santa Teresa de Jesús que si el demonio supiese amar, dejaría de ser demonio, pues ya es hora de abrazar a ese adversario que está dentro de nosotros para que podamos seguir avanzando, como individuos y como humanidad.
Sin ser muy católico me vienen a la cabeza referentes de santos, hombres y mujeres de bien de esta condición, y estos días recuerdo mucho a San Francisco de Asís y a Santa Clara, el hombre que abrazaba a los leprosos y la mujer que le observó y le siguió, sin miedo a ser contagiados.
Si me preguntas de nuevo qué opino, quizás te responda que prefiero morir en libertad por amor a la humanidad que evitar ciertas acciones por miedo a morir y por ello no vivir, pero lo cierto es que el rechazar nuestra propia libertad por el bien de toda la especie “humana” es un de los mayores actos de amor que se puede ofrecer y que nos hace ser muy humanos. Hay vida más allá del miedo pero también la hay detrás de la prudencia y todos tenemos razón y razones. Una de las frases que más me gustó de la película El guerrero pacífico es “Ama más a quien más lo necesite”, pues eso, me amo, te amo y actúo intentando ser coherente según mis principios y todo por amor.
Vamos a seguir observando, sin emitir juicio, sin juzgar, en esa observación imparcial de cada situación, todavía no ha terminado la partida… vamos a esperar para tomar decisiones, sacar conclusiones y dar opiniones. De momento vamos a seguir siendo luz, sin hablar, observando desde nuestro silencio interior, sosteniendo el momento, en paz, en amor.
Jose M.ª Escudero Ramos
Maestro de Reiki nómada
De la meditación un arte y del arte una forma de crecimiento