En la radio

Pilar Carrizosa me ha invitado de nuevo  a su programa de viajes y gastronomía, Piérdete y disfruta que emite Libertad FM los domingos.

Hace unos 15 años que nos conocemos, desde que publiqué mi primer libro de Madrid, Historias, curiosidades y alguna leyenda del antiguo y moderno Madrid (Ed. La Librería, 2007).

Cuando, gracias a la profesión, se llega a tener una amistad amorosa, amable y respetuosa, es una delicia y entre Pilar y yo hay respeto y admiración mutua. Gracias, Pilar, la lectura es un medio muy asequible por el que podemos viajar a otros mundos.

Mi intervención es a partir del minuto 14:30 +/- y también el último minuto. Difundo Susurros de luz, la campaña de Fomento de lectura en Limpio, Paraguay y el próximo proyecto de poesía que está arrancando en estos días, y también aprovechamos para hablar de Somos Gotas de Agua, El superpoder está dentro de ti y El vendedor de semillas.

Puedes escuchar el programa entero en el siguiente vínculo, es muy entretenido:

https://www.ivoox.com/pierdete-disfruta-apydisfruta-pilar-carrizosa-23-10-22-audios-mp3_rf_94760358_1.html

Máster en conducta para Pressenza

Máster en conducta

Salía de dejar a un amigo en la estación de Atocha en Madrid. Me encontraba esperando a que el semáforo cambiara de rojo a verde; veo una señal grande con una flecha blanca sobre fondo azul me indicaba la obligatoriedad de seguir recto. Arranco deprisa. Frente a mí, un agente de movilidad haciendo señas para que siga recto y yo, todo chulo, giro a la derecha pasando por delante y, por ende, bloqueando el paso a cuatro filas de coches que también esperaban para salir. El agente me ve, me para y me dice que me va a sancionar. Yo le digo, intentando hacer el típico chantaje emocional, “No me haga eso, por favor”. El agente, lógicamente muy enfadado, me responde que no, que me lo he hecho yo… “Solo ha faltado que me hagas un corte de mangas. Me has faltado al respeto, ¿no te das cuenta?”. Y me sanciona.

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https://www.pressenza.com/es/2022/10/master-en-conducta/

Nuevo artículo para Pressenza

Comparto un nuevo artículo que he escrito para Pressenza

¿Qué nos está pasando que no nos da tiempo para nada?

Hace unos días pude hablar con una señora que iba a trabajar, por circunstancias pregunté inocentemente si tenía prisa, a lo que me respondió que siempre va con prisas. ¿En serio? Menuda vida lleva.

Si optamos por etiquetar todo como “urgente”, la urgencia dejará de ser tal para convertirse en lo normal.

Nos dejamos el alma en casa de tanto correr hacia ninguna parte. Corremos entre un acto y otro para poder perder el tiempo en cosas banales en lugar de dedicar el presente para apreciar el regalo que es este preciso instante.

Tenemos todo el tiempo del mundo, ¿por qué limitarlo a lo que dicen unas manecillas de un reloj? Nos marcamos horarios para vivir cómodamente pero al final nos esclavizan y nos convertimos en sus prisioneros. Las manecillas se convierten en rejas de una prisión de la que difícilmente podemos escapar, más que nada porque no vemos la prisión, es nuestra forma de vida.

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https://www.pressenza.com/es/2022/10/que-haciamos-antes-para-que-nos-diera-tiempo-a-todo/

Editorial de Octubre para Susurros de luz

Imaginaros el tráfico a lo largo de un día en una gran ciudad como Madrid:

Un ciclista se cruza mal a un joven montado en patinete.

Un joven montado en patinete se cruza mal a un peatón.

Un peatón se cruza mal a un coche particular.

Un coche particular se cruza mal a un VTC.

Un VTC se cruza mal a un Taxi.

Un taxi se cruza mal a un autobús.

Un Autobús se cruza mal a un VTC.

El conductor del VTC, o del Taxi, pasea en bicicleta y para vengarse se cruza mal ante un autobús haciendo que pegue un frenazo brusco.

El conductor del coche monta en patinete y va despacio para generar conflictos de tráfico.

El conductor de autobús se venga con otros ciclistas.

Los peatones observan las maniobras de los coches particulares, de los VTC, los taxistas, los conductores de autobús. Y se vengan tratando mal a cada conductor de autobuses con los que viajan.

Los viajeros, los peatones, los habitantes de una disparata ciudad que vive con prisas, acaban siendo los objetivos indirectos de todo tipo de conductores.

Los agentes de movilidad, policía local y fuerzas de seguridad intentan poner orden aplicando la ley y son odiados por los que la incumplen.

Todo el mundo acaba siendo objeto de odio, odian y son odiados.

¿A qué no gusta sentir tanto odio ?

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https://susurrosdeluz.com/editorial-de-octubre